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jueves, 4 de septiembre de 2014

Resumen de Noticias G.A.B.I.E


Posted: 03 Sep 2014 05:00 PM PDT
Un experimento sin precedentes del Fermilab (EE.UU), denominado el holómetro, recoge datos para responder a preguntas alucinantes sobre nuestro universo, incluyendo si vivimos en un holograma.
Al igual que los personajes de un programa de televisión no sabrían que su aparente mundo en 3-D sólo existe realmente en una pantalla de 2-D, podríamos tener la idea de que nuestro espacio 3-D es sólo una ilusión. La información sobre todo lo relacionado en nuestro universo en realidad podría ser codificada en paquetes pequeños en dos dimensiones.
Acercándose lo suficiente a la pantalla del televisor se ven píxeles, pequeños puntos de datos que conforman una imagen perfecta a cierta distancia. Los científicos piensan que la información del universo puede estar contenida en la misma forma y que el "tamaño del píxel" natural del espacio es más o menos 10 billones de billones de veces más pequeño que un átomo, una distancia a la que los físicos se refieren como la escala de Planck.
"Queremos saber si el espacio-tiempo es un sistema cuántico al igual que lo es la materia" dijo Craig Hogan, director del Centro de Astrofísica de Partículas del Fermilab y promotor de la teoría del ruido holográfico. "Si vemos algo, van a cambiar por completo las ideas sobre el espacio que hemos utilizado durante miles de años."

La teoría cuántica sugiere que es imposible conocer tanto la ubicación exacta y la velocidad exacta de las partículas subatómicas. Si el espacio viene en trozos 2-D con información limitada acerca de la ubicación precisa de los objetos, a continuación, el espacio mismo caería bajo la misma teoría de la incertidumbre. De la misma manera que la materia se agita (como ondas cuánticas), incluso cuando se enfría hasta el cero absoluto, este espacio digitalizado debería haber incorporado vibraciones incluso en su estado de energía más bajo.
Esencialmente, el experimento estudia los límites de la capacidad del universo para almacenar información. Si hay un número determinado de bits que indican dónde está algo, con el tiempo se convierte en imposible encontrar información más específica acerca de la ubicación - ni siquiera en principio. El instrumento de evaluación de estos límites es el holómetro del Fermilab, o interferómetro holográfico, el dispositivo más sensible jamás creado para medir la fluctuación cuántica del espacio mismo.
RUIDO HOLOGRÁFICO
Ya funcionando a plena potencia, la holómetro utiliza un par de interferómetros colocados cerca uno del otro. Cada uno envía un haz de láser de un kilovatio (el equivalente de 200.000 punteros láser) en un divisor de haz y baja por dos brazos perpendiculares de 40 metros. La luz se refleja entonces de nuevo al divisor de haz, donde los dos haces se recombinan, creando fluctuaciones en el brillo si hay movimiento. Los investigadores analizan estas fluctuaciones en la luz de retorno para ver si el divisor de haz se está moviendo en una cierta manera , siendo llevado a lo largo de una fluctuación de espacio mismo.
Se espera que el "ruido holográfico" esté presente en todas las frecuencias, pero el desafío de los científicos es no dejarse engañar por otras fuentes de vibraciones. El holómetro está probando una frecuencia tan alta - millones de ciclos por segundo - que no es probable que movimientos de la materia normal causen problemas. Más bien, el ruido de fondo dominante es más a menudo debido a las ondas de radio emitidas por aparatos electrónicos cercanos. El experimento holómetro está diseñado para identificar y eliminar el ruido de esas fuentes convencionales.
"Si encontramos un ruido de que no podemos deshacernos, podríamos detectar algo fundamental acerca de la naturaleza - un ruido que es intrínseco al espacio-tiempo", dijo el físico del Fermilab Aaron Chou, científico principal y director del proyecto para el holómetro. "Es un momento emocionante para la Física. Un resultado positivo abriría una nueva vía de cuestionamiento acerca de cómo funciona el espacio".



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Posted: 03 Sep 2014 09:52 AM PDT
Utilizando uno de los detectores de neutrinos más sensibles, físicos informan en 'Nature' la detección directa de neutrinos creados por fusión protón-protón (pp) pasando por el núcleo del sol. La pp es el primer paso de una secuencia de reacciones responsables de aproximadamente el 99 por ciento de la energía del sol.
Los neutrinos solares se producen en los procesos nucleares y los deterioros radiactivos de diferentes elementos durante las reacciones de fusión en el núcleo del sol. Estas partículas fluyen fuera de la estrella a casi la velocidad de la luz, unos 420.000 millones de impactos por cada centímetro cuadrado de la superficie de la Tierra por segundo.
Debido a que sólo interactúan a través de la débil fuerza nuclear, pasan a través de la materia casi sin inmutarse, lo que los hace muy difíciles de detectar y distinguir del rastro de la desintegración nucleare de materiales ordinarios, señala el físico Andrea Pocar, de la Universidad de Masssachusetts Amherst, en Estados Unidos, y principal investigador del estudio, en el que participó un equipo de cien expertos.
"Con estos últimos datos de los neutrinos, estamos buscando directamente al impulsor del mayor proceso de producción de la energía del sol o la cadena de reacciones, pasando por su extremadamente caliente denso núcleo. Mientras que la luz que vemos del sol a diario nos llega en unos ocho minutos, se necesitan decenas de miles de años para que la energía que el sol irradia desde su centro se emita como luz", explica.
"Comparando los dos tipos diferentes de energía solar irradiada, los neutrinos y la luz de la superficie, se obtiene información experimental sobre el equilibrio termodinámico del sol sobre una escala de tiempo de 100.000 años", añade Pocar. "Si los ojos son el espejo del alma, con estos neutrinos, no estamos buscando sólo en su cara sino directamente en su núcleo. Hemos vislumbrado el alma del sol", expone.

"Hasta donde sabemos, los neutrinos son la única manera que tenemos de mirar al interior del sol. Estos neutrinos pp, emitidos cuando dos protones se fusionan formando un deuterón, son particularmente difíciles de estudiar. Se debe a que son de baja energía en el rango en el que la radiactividad natural es muy abundante y enmascara la señal de su interacción", añade.
El instrumento Borexino, situado muy por debajo de las montañas italianas de los Apeninos, detecta neutrinos cuando interactúan con los electrones de un contador de un líquido orgánico ultra-puro que centellea en el centro de una gran esfera rodeada de mil toneladas de agua. Su gran profundidad y muchas capas de protección como las de una cebolla mantienen el núcleo como el medio más libre de radiación en el planeta.
De hecho, es el único detector en la Tierra capaz de observar todo el espectro de los neutrinos solares simultáneamente. Los neutrinos vienen en tres tipos o "sabores". Los de núcleo del Sol son del tipo "electrones" y, a medida que viajan lejos desde su lugar de nacimiento, oscilan o cambian entre otros dos tipos, de "muones" a "tau". Con ésta y otras mediciones de neutrinos solares, el experimento de Borexino confirma con claridad este comportamiento de las partículas elusivas, resalta Pocar.
Uno de los desafíos cruciales en el uso de Borexino es la necesidad de controlar y cuantificar con precisión toda la radiación de fondo. Pocar señala que el centelleador orgánico en el centro de Borexino está lleno de un líquido como el benceno derivado de un "antíquisimo petróleo de millones de años de edad", entre los más antiguos que se pueden encontrar en la Tierra.
"Necesitábamos esto porque queremos todo el carbono-14 deteriorado o tanto como sea posible porque la partícula beta del carbono-14 se descompone cubriendo las señales de neutrinos que queremos detectar. Sabemos que hay sólo tres átomos de C14 por cada mil millones de átomos en el centelleador, mostrando cómo de ridículamente limpio está", argumenta.
Un problema relacionado que los físicos discuten en su nuevo documento es que cuando dos átomos de C14 se descomponen simultáneamente en el centelleador, un evento que ellos llaman un "choque en cadena", tiene señales similares a las de una interacción de neutrinos solares pp.



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Posted: 03 Sep 2014 05:00 AM PDT
Astrónomos han utilizado una red mundial de radiotelescopios para resolver una controversia sobre la distancia a un conocido cúmulo de estrellas, las Pléyades, mostrando que se encuentran a 443 años luz. El nuevo trabajo, publicado en 'Science', muestra que la medición hecha por un satélite de investigación cósmica, que calculó una distancia de estas estrellas de 390 años luz, fue errónea.
Los astrónomos estudiaron las Pléyades, el famoso cúmulo de estrellas denominado "siete hermanas" en la constelación de Tauro, fácilmente visibles en el cielo de invierno. El grupo incluye cientos de estrellas jóvenes y calientes formadas hace cien millones de años.
Como ejemplo cercano de estas agrupaciones jóvenes, las Pléyades han servido como un "laboratorio cósmico" clave para perfeccionar la comprensión científica de cómo se forman grupos similares. Además, los astrónomos han utilizado las características físicas medidas de estrellas de las Pléyades como una herramienta para estimar la distancia a otros grupos más distantes.
Hasta la década de 1990, el consenso fue que las Pléyades están a unos 430 años luz de la Tierra, pero el satélite europeo Hipparcos, lanzado en 1989 para medir con precisión las posiciones y distancias de miles de estrellas, produjo una medición de una distancia a sólo unos 390 años luz.
"Puede no parecer una gran diferencia, pero en relación con las características físicas de las estrellas de las Pléyades, desafió nuestra comprensión general de cómo se forman y evolucionan las estrellas", apunta Carl Melis, de la Universidad de California, San Diego, en Estados Unidos. "Para ajustar la medición de distancia de Hipparcos, algunos astrónomos incluso sugirieron que algún tipo de física nueva y desconocida tenía que estar en funcionamiento en este tipo de estrellas jóvenes", agrega.

Para resolver este problema, Melis y sus colaboradores utilizaron una red mundial de radiotelescopios con el objetivo medir la distancia lo más preciso posible. La red incluye el 'Very Long Baseline Array' (VLBA), un sistema de diez radiotelescopios que van desde Hawaii a las Islas Vírgenes; el Robert C. Byrd Green Bank Telescope, en Virginia Occidental; el '1.000-foot-diameter William E. Gordon Telescope' del Observatorio de Arecibo en Puerto Rico; y el Radiotelescopio Effelsberg en Alemania.
"Al usar estos telescopios juntos, tuvimos el equivalente a un telescopio del tamaño de la Tierra", señala Amy Miouduszewski, del Observatorio Nacional de Radioastronomía (NRAO), de Estados Unidos. "Eso nos dio la capacidad de hacer mediciones de posición extremadamente precisas", agrega.
Los astrónomos utilizaron este sistema para observar varias estrellas de las Pléyades durante aproximadamente un año y medio con el fin de medir con precisión el aparente cambio en la posición de cada estrella causado por la rotación de la Tierra alrededor del Sol. Vista en los extremos opuestos de la órbita de la Tierra, una estrella parece moverse ligeramente frente al telón de fondo de los objetos cósmicos más distantes. Llamado paralaje, la técnica es el método de medición de distancias más exacto que tienen los astrónomos y se basa en la simple trigonometría.
PRECISIÓN DEL UNO POR CIENTO
El resultado de su trabajo es una distancia a las Pléyades de 443 años luz, con una precisión, según los astrónomos, dentro de un uno por ciento, es decir, la medida más exacta y precisa hecha de la distancia de las Pléyades. "Esto es un alivio --apunta Melis-- debido a que la distancia recién medida está lo suficientemente cerca de la medida pre-Hipparcos que los modelos científicos estándar de formación estelar tomaron con exactitud de las estrellas de las Pléyades".
"La pregunta ahora es qué pasó con Hipparcos", plantea Melis. Durante más de cuatro años de funcionamiento, la nave midió distancias de 118.000 estrellas, por lo que se desconoce la causa de su error en la medición de la distancia de las Pléyades. Otra nave espacial, Gaia, lanzada en diciembre de 2013, utilizará una tecnología similar para medir distancias de alrededor de mil millones de estrellas.
"Sistemas de radiotelescopio como el que hemos utilizado para las Pléyades proporcionarán una importante comprobación cruzada para asegurar la precisión de las mediciones de Gaia", subraya Mark Reid, del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian. Muchas culturas antiguas, incluyendo los nativos americanos, utilizaron las Pléyades como una prueba de visión, de forma que cuantas más estrellas de este grupo se podían discernir, normalmente entre cinco y nuevo, mejora era la vista de una persona.


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