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sábado, 12 de abril de 2014


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Resumen de Noticias G.A.B.I.E


Posted: 11 Apr 2014 05:00 PM PDT
Científicos han desarrollado una manera de leer el 'barómetro cósmico' del Universo para aprender más sobre remotos eventos violentos en el espacio.

La explosión de estrellas, los impactos aleatorios que involucran cometas y meteoritos, y hasta conatos de accidente entre dos cuerpos pueden crear regiones de gran calor y alta presión.

Investigadores del Imperial College de Londres han desarrollado un método para el análisis de la presión experimentada por pequeñas muestras de material orgánico que pueden haber sido expulsados de estrellas moribundas antes de hacer un largo viaje a través del cosmos. Los investigadores han estudiado un tipo de hidrocarburo aromático llamado dimetilnaftaleno , que debería permitirles identificar sucesos violentos en la historia del universo.

Las muestras de dimetilnaftaleno se encuentran en los meteoritos. Anteriormente, los científicos sólo han tenido la capacidad de investigar la forma en que estas muestras se han visto afectadas por el calor. Los investigadores dicen que su nuevo método para detectar los períodos en que los dimetilnaftalenos han experimentado alta presión ahora permitirá un análisis mucho más exhaustivo de los materiales orgánicos.

Wren Montgomery, coautor del estudio y profesor del Departamento de Ciencias de la Tierra e Ingeniería del Imperial College de Londres, dice: "La capacidad de detectar ambientes de alta presión en el espacio tiene enormes implicaciones para nuestra habilidad de aprender más sobre la formación de nuestro sistema solar y el universo. Los dimetilnaftalenos son como barómetros y termómetros microscópicos, que han registrado los cambios en la presión y el calor a medida que viajan a través del espacio. Comprender estos cambios nos permite sondear su historia, y con eso, la historia de la galaxia".

En el estudio, los investigadores colocaron una muestra de dimetilnaftaleno, de la anchura de un cabello humano, entre el férreo agarre de dos yunques hechos de diamantes en un laboratorio en el Swiss Light Source. Luego aplicaron presión, volviendo a crear el tipo de ambiente de alta presión que el dimetilnaftaleno podría experimentar en el espacio. Con el uso de una luz infrarroja del sincrotrón, Montgomery y su equipo fue capaz de determinar con claridad las alteraciones que se producen en la estructura molecular del dimetilnaftaleno al experimentar alta presión.

Mediante la aplicación de diferentes presiones , el equipo fue capaz de variar el cambio en la estructura molecular del dimetilnaftaleno, lo que da una idea de cómo diferentes tipos de presiones en el espacio pueden alterar la estructura molecular del material orgánico.

El siguiente paso en laboratorio será ver otros tipos de hidrocarburos aromáticos qué intervalo de presiones experimentan en el espacio. El dimetilnaftaleno no siempre está presente en las muestras de rocas , por lo que los investigadores dicen que es importante crear un catálogo completo de todos los hidrocarburos aromáticos para entender más acerca de las zonas de alta presión.

TAMBIÉN PARA MARTE

Este catálogo podría ser utilizado por los científicos para detectar marcadores moleculares en sus muestras que indican un rango de presión particular. Combinado con los datos sobre mineralogía y química de la roca espacial, los científicos pueden deducir los tipos de eventos violentos a los que la muestra puede haber estado expuesta durante muchos millones o miles de millones de años atrás en su camino hacia la Tierra.

El equipo también cree que su nueva técnica podría aplicarse en Marte, lo que podría utilizar la tecnología existente a bordo de laboratorios como el de la misión Mars Science Laboratory para recoger información acerca de las fuentes de materia orgánica en el planeta rojo. Reconocer las presiones registradas en los hidrocarburos aromáticos puede ayudar a revelar si procedían de los procesos generados a partir de antiguos organismos vivos.




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Posted: 11 Apr 2014 11:00 AM PDT
La superficie de Mercurio crujió debido a explosiones volcánicas durante largos períodos de la historia del planeta, según un nuevo análisis dirigido por investigadores de la Universidad de Brown. Los resultados son sorprendentes porque no se suponía que este planeta tuviera vulcanismo activo, y podría tener impliaciones para la comprensión de cómo se formó este planeta.

En la Tierra, las explosiones volcánicas se producen porque el interior de nuestro planeta es rico en sustancias volátiles - agua, dióxido de carbono y otros compuestos con puntos de ebullición relativamente bajos. Como la lava se eleva desde las profundidades hacia la superficie , los volátiles disueltos en ella de cambian de fase líquida a gas y se produce una expansión en el proceso. La presión de esa expansión puede causar que la corteza estalle como un globo inflado .

En Mercurio, durante mucho tiempo se pensó que carecía de compuestos volátiles, y sin volátiles no puede tener vulcanismo explosivo. Pero esa visión comenzó a cambiar en 2008, después de que la nave espacial MESSENGER de la NASA realizó los primeros sobrevuelos de Mercurio. Destellos de la superficie revelaron depósitos de ceniza piroclástica - los signos de explosiones volcánicas - salpicando la superficie del planeta . Era un indicio de que en algún momento de su historia interior, Mercurio no estuvo tan desprovisto de volátiles como se había supuesto .

Lo que no estaba claro a partir de los sobrevuelos iniciales era el plazo durante el que se produjeron esas explosiones: si los volátiles de Mercurio escaparon en una ráfaga de explosiones tempranas en la historia del planeta o si estos compuestos han estado presentes durante un período mucho más largo. Este último trabajo, publicado en Journal of Geophysical Research: Planets, sugiere la segunda posibilidad.

IMÁGENES DE MESSENGER

Un equipo de investigadores dirigido por Tim Goudge , un estudiante graduado en el Departamento de Ciencias Geológicas en la Universidad Brown, analizó 51 sitios piroclásticos (como los de la imagen) distribuidos a través de la superficie de Mercurio. Se utilizaron los datos de las cámaras y los espectrómetros de MESSENGER recogidos después de que la nave entró en órbita alrededor de Mercurio en 2011. En comparación con los datos de los sobrevuelos iniciales, los datos orbitales proporcionan una visión mucho más detallada de los depósitos y los conductos de ventilación de origen que les escupían .

Los nuevos datos de MESSENGER revelaron que algunos de los respiraderos han erosionado en un grado mucho mayor que otros, un indicador de que las explosiones no ocurrieron al mismo tiempo. Para fijar en la historia del planeta estas explosiones, Goudge y sus colegas aprovecharon el hecho de que la mayoría de los sitios se encuentran dentro de los cráteres de impacto.

La edad de cada cráter ofrece una limitación importante de la era del depósito piroclástico en su interior : el depósito tiene que ser más joven que su cráter de acogida. Si el depósito se hubiese formado primero, habría sido borrado por el impacto que formó el cráter. Así que la edad del cráter proporciona un límite superior de la edad del depósito piroclástico.

Los bordes y las paredes de los cráteres se han erosionado y degradado con el tiempo, y el grado de degradación puede ser utilizados para obtener una edad aproximada del cráter. Usando ese método, Goudge y sus colegas mostraron que algunos depósitos piroclásticos son relativamente jóvenes, entre 3.500 y 1.000 millones de años. El hallazgo ayuda a descartar la posibilidad de que toda la actividad piroclástica ocurriera poco después de la formación de Mercurio hace alrededor de 4.500 millones de años.




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Posted: 11 Apr 2014 10:26 AM PDT
La extrema y caótica cercanía de cierta estrella a un púlsar, un cadáver estelar ultracompacto cuya densidad es de más de un billón de veces la del plomo, hace que dicha estrella complete una órbita en torno al púlsar en tan solo 93 minutos. El tira y afloja gravitacional entre estos dos astros es descomunal, y se traduce en lo más parecido a un terremoto constante en buena parte de la estrella. Además, ésta recibe "a quemarropa", por así decirlo, las potentísimas emisiones de radiación del púlsar.

Las estrellas no siempre están rodeadas exclusivamente por planetas y astros menores. Pueden tener cerca a otra estrella, o incluso a objetos cósmicos más densos y exóticos, como por ejemplo un púlsar. Los respectivos campos gravitatorios influyen en la ubicación del centro de gravedad como en un tira y afloja cósmico. Si hay un objeto de gran masa y el resto son de masa muy inferior, como en el caso de nuestro sistema solar, el centro de gravedad estará muy cerca del centro mismo del objeto de gran masa. Si una estrella cuenta con otra de la misma masa, tenderán a girar la una alrededor de otra en torno a un punto situado a una distancia intermedia entre ambas. En algunos casos, las estrellas unidas gravitacionalmente están tan lejos la una de la otra que apenas interactúan entre ellas. En otros casos, sin embargo, están tan cerca que sus capas más exteriores se rozan, llegando incluso a veces a fusionarse ambos astros. Cuanto más cerca estén, de mayor magnitud serán los efectos causados por su mutua atracción gravitacional. Las mareas cósmicas resultantes serán más fuertes que los peores terremotos que podamos imaginar, y solo se podrán describir como un despedazamiento mutuo entre ambos astros.

El sistema binario PSR J1311-3430, descubierto en 2012 y del que ahora se han presentado nuevos detalles obtenidos mediante observaciones y análisis, es un ejemplo perfecto de cercanía caótica entre una estrella y un objeto mucho más denso que ella. En este caso y otros parecidos, más que infligirse daños mutuos, es el objeto más denso el que ejerce una influencia catastrófica sobre la estrella cercana.

Esta pareja posee el record de la órbita más corta de su clase y contiene una de las estrellas de neutrones más pesadas conocidas. La estrella completa una órbita cada 93 minutos, menos tiempo del que se necesita a veces para ver una película. Las primeras estimaciones atribuyeron a la estrella de neutrones una masa de unas 2,7 veces la del Sol, pero análisis más recientes apuntan a un rango de valores que se extiende hacia abajo hasta 2 veces la masa del Sol. De todas formas, incluso este último valor sería uno de los más altos para las estrellas de neutrones de las que se conoce su masa.

Las estrellas de neutrones, como su nombre indica, están compuestas principalmente de neutrones, el resultado de un colosal aplastamiento de materia por acción de la gravedad, y alcanzan densidades de más de un billón de veces la del plomo. Como consecuencia de ello, su diámetro es parecido a la distancia entre dos extremos de una gran ciudad. Estos exóticos astros, sólo superados en densidad por los agujeros negros, son núcleos hiperprensados de estrellas masivas que se quedaron sin combustible nuclear y se derrumbaron sobre sí mismas, sufriendo una explosión en forma de supernova. Los púlsares emiten una intensa radiación debido a que su rápida rotación y su fuerte campo magnético aceleran a las partículas hasta alcanzar enormes energías. El púlsar de PSR J1311-3430 da 390 vueltas sobre sí mismo cada segundo.

En la pareja PSR J1311-3430, la estrella recibe "a quemarropa", por así decirlo, ráfagas de emisiones de su púlsar. Las emisiones de alta energía y el "viento" del púlsar básicamente calientan y disipan la materia normal de la capa externa de la estrella.

El equipo de Roger Romani, del Instituto Kavli de Astrofísica de Partículas y Cosmología (KIPAC), gestionado conjuntamente por la Universidad de Stanford en California, y por el Laboratorio del Acelerador Nacional SLAC, en Menlo Park, California, todas estas entidades en Estados Unidos, ha tenido la oportunidad de observar en su nuevo estudio sobre esta pareja, algunos de los fenómenos que más claramente demuestran la magnitud de la batalla que se libra entre ambos astros.

Lo primero que llama la atención es que la estrella del sistema cambia de color en luz visible, desde un azul intenso (que denota una temperatura muy alta) a un rojo mortecino (que denota una temperatura baja) cada hora y media. Eso da una buena medida de lo mucho que el púlsar perturba a la estrella. Las mediciones de temperatura son elocuentes: El lado de la estrella más cercano al púlsar se calienta a cerca de 12.000 grados centígrados (más de 21.000 grados Fahrenheit), o sea más de dos veces la temperatura de la superficie del Sol. El lado rojo, más frío, revela el verdadero color de la estrella, con una temperatura de unos 2.700 grados centígrados (alrededor de 5.000 grados Fahrenheit), algo menos de la mitad de la temperatura en la superficie del Sol.

El calentamiento provocado por el púlsar está destruyendo a su compañera, arrancándole jirones de gas, por lo que el espacio en torno a ambos astros está lleno de gas ionizado.

La estrella, en definitiva, sufre un terremoto constante por las fuerzas de marea que ejerce el púlsar, es inflamada por sus rayos gamma, acribillada con partículas aceleradas a casi la velocidad de la luz, y su destino final será ser despedazada y quizá tragada en parte por el púlsar.



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Posted: 11 Apr 2014 05:00 AM PDT
La imagen sobre estas líneas, tomada por el telescopio MPG/ESO de 2,2 metros del Observatorio Europeo Austral (ESO) en La Silla, Chile, muestra dos galaxias: NGC 1316 y su compañera, de menor tamaño, NGC 1317. Están muy cerca la una de la otra, a unos 60 millones de años luz de la Tierra, en la constelación austral de Fornax (El Horno), pero tienen historias muy diferentes. La pequeña ha tenido una vida tranquila, mientras la grande es una especie de «asesino en serie» del Universo: ha engullido a otras galaxias en su violenta historia, mostrando sus cicatrices de guerra.

La estructura de NGC 1316 revela que esta galaxia ha vivido un pasado turbulento. Por ejemplo, tiene varios rastros de caminos de polvo poco comunes incrustados en un envoltorio de estrellas mucho mayor, y una población de cúmulos globulares estelares inusualmente pequeños. Esto sugiere que ha podido engullir con anterioridad una galaxia espiral rica en polvo, hace unos tres mil millones de años.

Cáscaras de estrellas

Alrededor de la galaxia también se han visto colas de marea muy débiles, volutas y cáscaras de estrellas que han sido arrancadas de sus ubicaciones originales y lanzadas al espacio intergaláctico. Estas formas se producen por complejos efectos gravitatorios en las órbitas de las estrellas que tienen lugar cuando otra galaxia se acerca demasiado. Todas estas señales apuntan a un pasado violento durante el cual NGC 1316 anexionó otras galaxias y sugiere que este comportamiento continúa.

NGC 1316 también tiene el nombre de Fornax A. Se trata de la fuente de emisión en ondas de radio más brillante de la constelación, y la cuarta fuente de ondas de radio más brillante de todo el cielo. Esta emisión de radio es producida por material que cae en el agujero negro supermasivo del centro de la galaxia que, probablemente, ha obtenido combustible extra gracias a la interacción con otras galaxias.

La nueva imagen también proporciona una ventana al Universo distante. La mayor parte de los débiles puntos difusos de la fotografía son galaxias aún más distantes, y hay una concentración especialmente densa justo a la izquierda de NGC 1316.




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